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Los valores educativos

  • Los juguetes son básicamente herramientas para la formación de los niños. Las herramientas sólo sirven si se usan: así los juguetes sólo sirven si se utilizan.
  • No todos los niños son iguales, ni su motivación, ni su estadio evolutivo, ni sus capacidades. Por eso, es importante que un juguete se pueda adecuar a cada niño: le presente retos asequibles para él (no frustrantes), pero a la vez presente actividades suficientes que le permitan evolucionar y crecer (no le aburra y tenga suficiente recorrido intelectual).
  • El juguete educativo es una herramienta que el niño puede llegar a usar sólo pero como juguete es también una forma de socializar, para estar con otros, sean estos otros niños o sean estos los padres, modalidad de juego conjunto – esta última- que recomendamos porque es la forma más motivante y efectiva de juego.
  • En cualquier caso, recomendamos que el juego siga las siguientes pautas: debe de ocupar sólo un rato cada día- no prolongarse en exceso- y debe ser rutinario- ser un proceso diario, es decir ser una práctica “corta pero diaria”.
  • Cuando un niño está jugando no solo adquiere conocimientos, sino que también adquiere destreza y aprende a tomar la iniciativa de manera voluntaria. Por tanto, los aprendizajes asociados al juego son multidisciplinares, abarcando aspectos sociales así como intelectuales, motrices, de visión espacial, etc.
  • Hay distintos aspectos a tener en cuenta cuando se adquiere un juguete:
    • El juguete debe adecuarse a la edad del niño. Un juguete desarrollado para una edad superior a la que tiene el niño no ayuda a su desarrollo, sino que le puede llevar incluso a la frustración; un juguete demasiado sencillo no aporta valores educativos, porque no supone realmente un reto.
    • La motivación efectiva no se logra por aspectos comerciales, como personajes asociados decorativamente al juguete, sino por el disfrute efectivo que el uso proporciona al usuario (niño). Si el niño entiende el juego y se le motiva a usarlo (supera pequeños retos y puede alardear ante nosotros de ello o ante otros) el juego será más constante, y el aprendizaje se conseguirá realmente.
    • Socialmente también se privilegian otros aspectos al regalar un juguete, como el regalarle al niño algo prestigioso por su marca, pero dicho prestigio o notoriedad no necesariamente aseguran la conveniencia del juguete para el niño.
    • En definitiva, un juguete bien elegido constituye un material lúdico-didáctico que el niño sabrá apreciar y con el que disfrutará.